
un paso hacia delante y perpetrar el muro
o hacia atrás
para contar, otra vez,
una a una las piezas que se derraman de la bitácora
poseída entre las manos de los relámpagos;
la súbita sombra que se adelgaza
al lado de mi huella que cava sus últimos hálitos
en los muslos lascivos del aire.
A medida que hablo,
el sol se ruboriza con el dedo oneroso de la noche
y una lámpara ambulante se posa sobre mi hombro
indicándome que pesa más que una mano.
Y es que tan fácil es entregar el sexo a la primera hora
Como centinela codiciando el ósculo del alba.
Y es que tan fácil el cuerpo se proporciona
en cada orilla de la vertiente,
en pedazos.
Saber que la raíz y el átomo convivirán en el mismo árbol
Azotado,
Mutilado,
Remendado,
Convaleciente,
Maquillado
Por las manos y el hedor del impredecible ser
inmigrante en sus cuatro paredes,
sedentario en el universo.
Me incrusta la alegoría
Con forma de luciérnaga
Para susurrarme un itinerario
tal vez de piedra
tal vez de ceniza…
o hacia atrás
para contar, otra vez,
una a una las piezas que se derraman de la bitácora
poseída entre las manos de los relámpagos;
la súbita sombra que se adelgaza
al lado de mi huella que cava sus últimos hálitos
en los muslos lascivos del aire.
A medida que hablo,
el sol se ruboriza con el dedo oneroso de la noche
y una lámpara ambulante se posa sobre mi hombro
indicándome que pesa más que una mano.
Y es que tan fácil es entregar el sexo a la primera hora
Como centinela codiciando el ósculo del alba.
Y es que tan fácil el cuerpo se proporciona
en cada orilla de la vertiente,
en pedazos.
Saber que la raíz y el átomo convivirán en el mismo árbol
Azotado,
Mutilado,
Remendado,
Convaleciente,
Maquillado
Por las manos y el hedor del impredecible ser
inmigrante en sus cuatro paredes,
sedentario en el universo.
Me incrusta la alegoría
Con forma de luciérnaga
Para susurrarme un itinerario
tal vez de piedra
tal vez de ceniza…